Perspectivas

Historia de la industria relojera inglesa

Hoy, cuando piensa en grandes relojeros, probablemente piense en los suizos. Los británicos, en cambio, se encuentran entre los relojeros más importantes de la historia. Inglaterra fue conocida como el "Rey de los Relojes" en el siglo XVIII. Se estima que en 1800, los británicos habían producido casi la mitad de los relojes del mundo. Sin embargo, Inglaterra no solo ha sido un productor líder de relojes. Los británicos también han realizado importantes contribuciones al campo de la relojería. Han producido algunos de los relojes más prestigiosos y precisos del mundo a lo largo de la historia. Aquí, profundizaremos en la rica historia de la relojería de Inglaterra.

Las primeras décadas: 1500-1700

La fabricación de relojes ha sido parte de la cultura inglesa desde el siglo XVI. Los primeros 200 años, sin embargo, no estuvieron bien documentados. Ciertos relojeros fueron encargados por el rey Enrique VIII, la reina María y la reina Isabel, según los registros. Sorprendentemente, ninguno de estos horólogos era de ascendencia británica.

Sin embargo, había horólogos británicos entre la clase trabajadora. A mediados del siglo XVII, por ejemplo, un científico, filósofo y arquitecto inglés llamado Robert Hooke comenzó a investigar los péndulos. En 1657, afirmó haber inventado el resorte de equilibrio. Un siglo después, otro británico utilizaría sus descubrimientos para desarrollar el cronómetro marino.

Daniel Quare fue otro notable relojero británico del siglo XVII. En 1680, inventó un movimiento de reloj de repetición, y en 1695, inventó un barómetro portátil. Esta fue también una época de luchas religiosas en toda Europa. Varias familias hugonotes, por ejemplo, huyeron a Inglaterra desde Francia para evitar la persecución religiosa. Este tipo de grupo estaba ansioso por aportar sus habilidades y contribuir a sus nuevas comunidades. Peter Debaufre fue uno de esos artesanos, que patentó el uso de joyas en relojes y relojes en 1704.

La edad de oro de la relojería británica: 1700-1900

A lo largo de la década de 1700, la contribución de Inglaterra al campo de la relojería creció a un ritmo exponencial. A medida que más exploradores británicos se dispusieron a explorar el mundo, hubo una demanda creciente de herramientas de navegación fiables. En 1759 se produjo uno de los logros relojeros más importantes de la época. Durante décadas, personas de todo el mundo habían luchado por descubrir un método preciso para determinar la longitud en el mar. La necesidad se hizo tan grande que el gobierno británico declaró que se otorgaría un gran premio a cualquiera que pudiera resolver el problema de la longitud. Con la invención del cronómetro marino en 1759, el relojero y carpintero nacido en Yorkshire John Harrison hizo precisamente eso. Harrison había pasado más de una década desarrollándolo y probándolo antes de que estuviera listo para el viaje. Fue un éxito en dos viajes transatlánticos a las Indias Occidentales en 1761 y 1764. Al final, alteró el paisaje de los viajes por mar.

A mediados de la década de 1700, Londres se había establecido como el centro de la industria relojera. Sin embargo, estaba comenzando a producirse un cambio en la industria. El reloj de bolsillo comenzó a evolucionar de un objeto muy funcional a uno más decorativo. Como resultado, el énfasis en los logros técnicos disminuyó mientras que la atención a las técnicas estéticas aumentó. A pesar de estos cambios, Inglaterra fue venerada por sus avances en el campo de la relojería a lo largo de esta era, y muchos relojeros continuaron innovando. Thomas Tompion y George Graham perfeccionaron los escapes para maletas más delgadas.

Además, Thomas Mudge inventó la palanca de escape, que todavía se utiliza en la relojería hoy en día. Este impulso duró el siglo siguiente. En la década de 1800, las exportaciones de relojes de Inglaterra alcanzaron un máximo de alrededor de 200.000 relojes por año. Lenta y constantemente, surgieron nuevas innovaciones. En 1807, Thomas Young inventó el cronógrafo, y en 1820, Thomas Prest inventó la cuerda sin llave. John Harwood inventó más tarde el bobinado automático. No obstante, los británicos tenían un defecto fatal que finalmente condujo a su desaparición en el siglo XX.

El declive de la relojería en Inglaterra de 1900 a 2000

Mientras que otros países se centraron en desarrollar métodos de fabricación nuevos y más rentables, el Reino Unido permaneció estancado. Se apegaron a la tradición, que requería muchos artesanos diferentes para fabricar componentes a mano y ensamblar relojes. Pronto, los mercados estadounidense y suizo comenzaron a superar a los británicos en términos de producción. Sin embargo, con la producción en masa vino inevitablemente una calidad más baja. Como resultado, durante un tiempo, Inglaterra fue el principal fabricante de relojes de alta calidad. Sin embargo, esto no será suficiente para mantenerlos en la cima a largo plazo. Finalmente, los métodos de producción en masa y, como resultado, la calidad mejoraron. Los británicos ya no tenían una ventaja competitiva y se negaron a cambiar con los tiempos.

Hasta cierto punto, las dos guerras mundiales, particularmente la Segunda Guerra Mundial, ayudaron a nivelar el campo de juego. Durante este período, la mayoría de los países, incluida Inglaterra, cambiaron su enfoque hacia la producción de relojes militares en lugar de relojes civiles. Los suizos fueron una excepción, lo que les ayudó a dominar la industria como lo hacen hoy. No obstante, el breve resurgimiento de la relojería británica después de la Segunda Guerra Mundial fue insuficiente. Poco después, la industria se vio afectada por la Crisis del cuarzo de las décadas de 1970 y 1980, y todos sufrieron. No obstante, algunos visionarios británicos perseveraron ante la adversidad. El ejemplo más ilustre es el legendario George Daniels. Muchos lo consideran uno de los más grandes relojeros del siglo XX. Él patentó uno de sus inventos más notables, el movimiento coaxial, en 1980.

Hoy en día la relojería británica

Hoy, Inglaterra se ha desviado de la tradición, modernizado y reconstruido gran parte de su reputación industrial. Sin embargo, todavía tienen que recuperar su antigua gloria. Es difícil encontrar relojes fabricados íntegramente en Gran Bretaña, incluido el movimiento, como ocurre en muchos otros países. Roger Smith, un relojero independiente, es uno de los pocos ejemplos. Smith heredó el taller y el equipo del gran relojero después de la muerte de Daniels en 2011 y continúa con su legado. Además, hay una serie de marcas británicas notables que se han elevado a la vanguardia de la relojería en el siglo XXI. Bremont, que fue fundada en 2002, es un buen ejemplo. Aún así, los británicos tienen un largo camino por recorrer antes de que puedan recuperar su antigua gloria y convertirse en un actor importante en la industria.

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